Método de proyectos: ventajas, límites y previsiones
Doctora en C. Esther Tapia Álvarez Asesora de Innovación y Asesoría Educativa, A.C. Docente e investigadora egresada del Departamento de Investigaciones Educativas del CINVESTAV. Instituto Politécnico Nacional. México Origen y antecedentes La metodología de proyectos surge a finales del siglo XIX y principios del XX, en el marco de una pedagogía activa que reconoce la experiencia, la actividad y la interacción social como fuentes de aprendizaje. El trabajo realizado por el filósofo y pedagogo John Dewey en Estados Unidos entre los años 1897 y 1938, constituye el principal pilar en el que se asienta esta metodología. Su trabajo permitió cuestionar los alcances de los métodos de enseñanza tradicionales basados en la transmisión teórica y memorística del conocimiento, al considerar que la educación es ante todo un medio de continuidad de la vida en el que se aprende a través de la comunicación y socialización de la experiencia (Dewey, 1997). En el marco de un aprendizaje experiencial, Dewey reconoció las prácticas y el hacer de las personas como fuentes importantes de conocimiento. De ahí que, para él la escuela se concibiera como una institución social, en la que los estudiantes se desarrollan en una vida comunitaria y se preparan para la vida futura a través del intercambio de experiencias, así como de un aprendizaje activo y participativo. Sus postulados se centran en el reconocimiento de un fuerte “vínculo entre el aula y la comunidad, entre la escuela y la vida”, en el que el aprendizaje “experiencial” surge del “aprender haciendo” de manera reflexiva (Díaz Barriga, 2006; p.3). Por lo que, todo lo que viven, interesa y tiene sentido para los estudiantes, es una fuente de aprendizaje. Fue William H. Kilpatrick, un discípulo de Dewey quien propuso el “método de proyectos” en la segunda década del siglo veinte. Para él, un proyecto debía partir de un acto propositivo en el que además del docente, los estudiantes participaran libremente. La motivación y el entusiasmo eran ingrediente esencial para Kilpatrick, que surgía del hacer a partir de las experiencias de los estudiantes, permitiéndoles resolver un problema, construir un conocimiento o una habilidad de forma placentera, pero también desafiante, (Díaz Barriga, 2006 p. 34). En este sentido, el trabajo de Ovide Decroly en Bélgica (1929) también confluye en la forma en que actualmente se concibe esta metodología. Aunque Decroly no se refirió de manera específica...
Read more
Comentarios recientes