LA CLASE INVERTIDA: UN RECURSO PARA ENFRENTAR LA PANDEMIA

Iniciamos 2021. Acabó el año, pero no acabaron los contagios de COVID, y las aulas siguen cerradas. Nuestros niños y jóvenes serán los últimos en la propuesta de distribución de vacunas por edades, por lo que regresar a los salones es aún distante. Las grandes ciudades están en semáforo rojo y los hospitales al tope de su ocupación.

Las circunstancias obligan, por tanto, a seguir pensando en las estrategias que se adaptan al trabajo a distancia con nuestros estudiantes, y que, a pesar del contacto escaso, apunten al logro de los aprendizajes esperados. Por ello en este artículo presentamos una estrategia que pudiese ser adaptada para preescolar, primaria o secundaria, en cualquiera de sus modalidades, y en diferentes condiciones: LA CLASE INVERTIDA.

Esta estrategia consiste “adelantar” actividades a través de recursos tecnológicos, sobre todo, aquellas explicaciones que normalmente el maestro brinda sobre el tema o concepto. Al enviar previamente esta información, se espera que el estudiante pueda revisarla por sí mismo, y entonces el maestro pueda aprovechar la clase para realizar actividades para profundizar y aplicar lo ya estudiado. El maestro, por tanto, debe hacer una preparación muy detallada de este tipo de estrategia:

  1. Revisar recursos en video, animaciones, juegos, cuestionarios, textos, presentaciones, entre otros, ya existentes en Internet sobre el tema, o elaborarlos, para que el alumno pueda conocer de forma previa el contenido de la clase. Enviarlos de forma electrónica al estudiante a través del celular, redes sociales o correo electrónico.
  2. Al enviar estos recursos previos, también debe proporcionarle alguna estrategia o actividad para estudiarlos. Puede ser una guía de observación, tabla, solicitud de un mapa mental, entre otros. Los docentes de educación básica pueden aprovechar un contenido de la programación de Aprende en casa, para después profundizar con las actividades o tareas.
  3. Pedir que los estudiantes lleguen con su producto y utilizarlo para la nueva interacción con el contenido o tema de estudio.
  4. Diseñar las actividades de profundización, interacción o análisis que se llevarán a cabo en la clase, evitando la exposición reiterada de lo que ya se revisó en los recursos previos. Se trata más bien de buscar que el alumno aplique lo aprendido en la elaboración de una solución, un material nuevo, una conclusión, la resolución de algún problema entre otros.
  5. Estas actividades presenciales deben realizarse en colaboración, por lo que el profesor ya debe tener listas las instrucciones y criterios bajo los cuales se llevará a cabo la tarea. En la pandemia, estas actividades pueden llevarse a cabo en reuniones de video conferencia (Zoom, Meet, etc.) organizados en pequeños equipos de trabajo; también pueden realizarse en binas o hasta tríos en videollamadas. Es muy relevante que siempre existan responsables de tomar nota o escribir los acuerdos o respuestas que están construyendo. Si bien no es lo ideal, ni forma parte de la propuesta de aula invertida,  estas actividades pueden llevarse a cabo por cada estudiante de forma individual, teniendo como interacción la retroalimentación del docente o algún familiar.
  6. Sin duda, las actividades deben culminar con una retroalimentación del docente hacia los equipos de trabajo, pero también con una reflexión grupal de lo aprendido.

ainvertidoEsta forma de trabajo impulsa la autonomía del estudiante, por lo que al principio puede sentirse inseguro al estudiar por su cuenta de forma previa los temas nuevos, por ello es relevante la selección adecuada de estos materiales. Además, la falta de conexión a Internet puede ser una limitante, por lo que se pueden utilizar algunas formas de organización por pequeños grupos o comunidades de aprendizaje, donde un líder reúne la información y la distribuye. Podemos apoyarnos en los padres de familia, sobre todo cuando los estudiantes son de edades bajas.

Esta estrategia también fomenta el análisis crítico de los contenidos de Internet, pues bajo la guía del maestro, pueden revisarse publicaciones, videos, conferencias, reportajes, experimentos, noticias, entre otros, referentes al tema, que pueden ampliar la perspectiva y acercar más al estudiante a la realidad que le rodea de una forma analítica y argumentativa.

Respecto al docente, también es su oportunidad de aportar contenidos relevantes a la red, pues puede elaborar su propio material: presentaciones, juegos interactivos, videoclases, etc. que se conviertan en ODAs (Objetos de Aprendizaje) y colaborar con bancos internacionales de estos recursos, o con algún repositorio local de su centro de trabajo o institución.

Sin duda, la tendencia es tratar de estar conectados en las redes con otros maestros y alumnos que estudian los mismos cursos, incluso en diferentes niveles educativos y partes del mundo, intercambiar materiales, formas de aprender, tipos de ejercicios o recursos didácticos.

Esta forma de trabajo exige el desarrollo de capacidades sociales y de convivencia, implica no sólo llevarse bien, sino tener la disposición de adquirir herramientas de inteligencia emocional que procuren el bienestar de todos, el aprendizaje y el avance en soluciones conjuntas.

Author: Innovación y Asesoría Educativa AC

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