EL USO DE LA TELEVISIÓN Y EL VIDEO COMO RECURSO DIDÁCTICO: ALGUNAS IDEAS PARA LOS TIEMPOS DE PANDEMIA

Por Arelí Santillán, asesora de Innovación y Asesoría Educativa, A.C.

Desde hace varias décadas los medios audiovisuales incursionaron en las aulas como apoyo didáctico para la enseñanza. En poco tiempo, pedagogos y maestros, advirtieron que es necesario crear una estrategia para abordarlos y realmente aprovechar los contenidos de un pasaje audiovisual, y que no se convierta en un mero relleno o incluso distracción para los aprendientes.

Ahora, tenemos delante de nosotros, una estrategia nacional de educación que dependerá de transmisiones en televisión, y un entramado complejo que se acompaña de los libros de texto gratuitos, y la comunicación que logre establecer el docente con los estudiantes por diversos medios a distancia.

Por esta razón, es pertinente revisar algunas ideas sobre cómo pueden utilizarse los videos o programas que se transmitirán por televisión (Cabero, 2002):

  1. Como medios de información. Pedir al alumno que recupere datos, nociones, hechos, conceptos del programa que observó. Según la edad le podemos solicitar que los exprese de forma escrita, oralmente (usando mensajes de audio), mediante otro video, con un dibujo u otra expresión plástica.
  2. Como estrategia de motivación. Los alumnos de hoy en día, sin duda, les llama mucho la atención que las clases sean presentadas en medios audiovisuales, y temas que les pueden parecer “aburridos o áridos” de leer o ser explicados por los docentes, prefieren verlos y escucharlos en un programa o video.
  3. Como fuente de conocimiento. Esta estrategia depende de generar conversaciones, intercambios entre pares sobre los contenidos, e incluso adoptar la posición de productores (hacer videos sobre los programas vistos), donde se asumen roles tales como guionista, camarógrafo, director, etc. Gracias a los celulares o tabletas, es posible solicitar participaciones de esta naturaleza colaborativa.
  4. Como medio de actualización. Sin duda los docentes podemos buscar información sobre temas que son complejos para su enseñanza o nuevos, estar atentos de la agenda de programación dedicada a los profesores. En el aspecto de la alfabetización tecnológica sobre todo, serán muy útiles los tutoriales. Estos recursos tienen que ser acompañados de estrategias donde los docentes de la escuela, o zona, puedan conversar, intercambiar dudas, plantear ideas.
  5. Como herramienta de investigación. En este caso, se trata de observar procesos, fenómenos, tanto naturales, como físicos y químicos, o incluso sociales: charlas, entrevistas, reuniones, entre otros. Una vez que se observan este tipo de videos o programas, se puede invitar a los estudiantes a reproducir el fenómeno (experimento) y grabarlo, o entrevistar a alguien, o tener discusiones sobre los factores y agentes que intervinieron, enlistar características, señalar variantes, entre otras actividades.
  6. El coviewing. Se trata de que mamá o papá se sienten ver la tele con sus hijos. Si bien este tipo de estrategia está más destinada a “supervisar” que los niños o adolescentes no vean programas inadecuados para su edad y ejercer un adecuado control parental de los contenidos de violencia u otros indeseados, o bien, acompañarlos para comprender contenidos difíciles (suicidio, muerte, etc.), puede aplicarse de forma muy acertada en observar programas educativos. De esta manera su propia familia, puede volverse en el primer “interlocutor” o “compañero” con el cual dialogar del contenido del programa. Así que en caso de que el contexto lo permita, es importante involucrar a los padres o cuidadores, sino en todas las transmisiones, en aquellas que consideremos que su participación es clave y enriquecedora.

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En pocas palabras, se trata de localizar estrategias para no ser meramente espectadores pasivos, sino creativos. La estrategia de solo mirar la TV puede llevar a un retroceso, donde los alumnos solo escuchen y vean largas exposiciones frente a la televisión. O podemos explotar adecuadamente las transmisiones, dando un acompañamiento con actividades puntuales, y sobre todo significativas, que generen interacción con los contenidos o aprendizajes, y también interacción social y grupal, mediante el intercambio.

Es fundamental, que la estrategia de cada docente debe ser diseñada tomando en cuenta el contexto particular del grupo escolar que tendrá en sus manos en el siguiente ciclo escolar, tanto en número, condiciones de estudio y vida familiar; así como el acceso a materiales y dispositivos de tecnología, y por supuesto, conexión a Internet. Comprender cuántas horas de las transmisiones nacionales conviene que los estudiantes vean en TV, y si es posible mantener comunicación a través del celular, de redes sociales, o incluso por escrito mediante una libreta o notas que se pegan en el portón de la escuela (la tienda, la farmacia, la cancha, etc.), reduciendo al máximo los riesgos que implica el contacto físico en este momento de la contingencia sanitaria.

FUENTES

 

Author: Innovación y Asesoría Educativa AC

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